Relatos cortos  04 jul 2021 Madrid

El Café del Mar...


Conduciendo un coche distraído, pienso en cómo bajar a esas playas a las que casi nadie va. Suena una música extraña impregnada de paz y cantamos, cantamos la emoción de encontrarnos frente a frente una vez más. Sin pensarlo, piso el freno a fondo...¿Estás loco? ...¡Sí. Tengo que detener mis vacaciones ya¡ ¡tengo que regresar a mi casa ahora¡ Y así volver a sentarme fuera, en una banqueta en la puerta. ¡Tengo que volver a sentarme a esperar...¡ Porque te espero en cada tarde y cada noche en tus secretos, como espera cada atardecer en cada cigarro, cada cerveza en cada ración. Cada decepción, cada desprecio y cada desastre personal. Todas las cosas, todas las personas,esperan ser miradas, ser entendidas, ser tocadas, ser oídas. Terremotos en la cama, sequías en mi lavabo y lluvias de agua sucia cuando me contagio de rabia sin vacunar. Aguanto apretando mis dientes.Aguanto...aprieto y aguanto...porque siempre merece la pena apretar. Te espero porque todo es una cuenta atrás.Mintiendo, riendo y contándome cuentos... Y miro cómo se rompen esas olas en la orilla,mientras espero, espero, y creo que ya nunca dejaré de esperar. Sentado en tu tumba, como el perro que espera a quien no volverá. Y miro cómo me rompo en la orilla de mi estómago. Te espero sentado contando las horas...Mil, dos mil, tres mil... Te espero tumbado bajo estrellas apagadas muchos años atrás. Necesito una ambulancia, me estoy descomponiendo. Henchido y arrogante y podrido de felicidad. ¡Tengo que pararlo todo ahora mismo y volver a esperar¡ Porque te espero pues siempre merece la pena esperar. Te deseo a borbotones...en la ducha me desangro insípido.Pues te quiero como quiero a la sal. Pero de esperar y de esperar nunca me muero... Así que me llenaré otra vez de paciente esperanza en una isla perdida, en el Café del mar...



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