Escritores  30 oct 2020 Madrid

Coges la última frase y me regalas un [micro]texto II


Coge la última frase del último texto publicado y escribe con ella un [micro]texto. Bienvenidos.
[Son las mismas reglas que en microtextos I]



12
302
4555





jose -Pecholobo-..., José García García, soltero, 42 años. De profesión desconocida lo que equivalía a sospechosa en la ficha policial. //// Era poco sociable y hablador; no se le conocían amigos ni familia. Tan sólo una mujer, siempre la misma, afirmaban los vecinos ver entrar y salir de vez en cuando de su piso. No fue posible  localizarla. //// ---Puede procederse al levantamiento. //// Esta noche última actuación, - se leyó durante algún tiempo en un cartel pegado entre otros tantos en una pared de las traseras oscuras de La Gran Vía- , donde Dilaylah bailará y cantará su gran éxito -Lo maté porque era mío-.
14/07/2021
Henry Lo maté porque era mío y, no vi más allá del presente que se perpetuaba; herida abierta, porque en aquel entonces no sabía que los corazones cambiaban de sitio o de dueño, que incluso se podían llenar de ceniza y volverse negros. Yo no sabía que cuando las puertas cambiaban de sitio el paisaje se rompía. Yo ignoraba lo que otros llamaban mentiras hechas deseo; pero sabía que mi muerte rondaba por la calle del alma deshabitada. Era una presa fácil, era un amanecer proscrito, un atardecer eterno. Un regalo para la noche fue la presencia de tu cuerpo de cenizas y de mi alma sin hueso, mientras bajo el cielo de esparto nuestras almas ardían, la luna las contemplaba.
17/07/2021
Francisco Bajo el cielo de esparto, nuestras almas ardían. La luna las contemplaba, curiosa, desde su privilegiada atalaya, mientras el crepitar —mezcla de pasión, deseo y afecto— de dos espíritus —aún en comunión— iluminaba la fría noche con sus dorados destellos, fragmentando el uniforme y desolado paisaje y llenándolo de vida hasta volverlo irreal. Y, cuando, tras aquel onírico derroche de pasión desmedida, se calmó el acuciante deseo y se mostró insuficiente el afecto, afloraron las cenizas de un amor que —aunque tiempo atrás pareció eterno— al fin y a la postre, se desvaneció al cambiar de dueño. Y mi corazón recibió una herida mortal por la que manaba sangre de forma abundante, amenazando colapsar todo el sistema. Sólo existía una forma de evitarlo: arrancar de raíz ese amor que había sido traicionado. Creedme, no tuve otra alternativa que dejarla marchar —de forma pacífica y resignada— observando la mirada culpable y el andar titubeante de alguien que sabe que ha cometido un error, pero a quien el orgullo —aborrecible pecado del alma— le impide reconocerlo. Y, tan pronto como su estilizada figura —que tanto adoré— desapareció tras la infinita línea del horizonte, me revolví contra las cenizas que aún pugnaban por arder de nuevo en mi desgarrado corazón y le asesté una certera puñalada. Sí. Allí mismo rematé a ese músculo inagotable que latía sin descanso. Lo hice para conservar mi propia vida. —¿Por qué lo maté? —os preguntaréis. La respuesta es muy simple: —Porque era mío.
22/07/2021
Alba B. Porque era mío, decía en las noches de calma y luz de pantalla. El tiempo transcurría y se escapaban entre los dedos las palabras vanas. Si, es cierto, tenían la belleza de las Mariposas Alas de Pájaro, pero ante mi veía tan solo una formación de tristes lepidópteros claveteados. ¡Ay, lo que hubiera dado por una mano, unos labios, un corazón... que manara de ese teclado
23/07/2021
Jose Que manara de ese teclado la forma de decirte que no eres para mí sin hacerte daño, siento tu amor, tu calor y tu cariño, pero no puedo ofrecerte algo similar a tu grandeza de corazón.
23/07/2021
Ana🐭🐐🐀 Grandeza de corazón se levantó agotado. Sería el calor, se dijo; o el no haber parado. Aún tenía la cabeza llena de los indicios, pero no conseguía desenrollar la madeja que lleva al corazón del asunto. Un teléfono aplastado, un portero electrónico que suena como un aullido afónico, la vecina del cuarto, las mariposas claveteadas... En el móvil una luz parpadeante le indicó que tenía un mensaje; ostras Lo había olvidado Cada vez el mundo le resultaba más ajeno; ahora su mundo era el de los personajes de sus casos
24/07/2021
Francisco Su mundo era el de los personajes de sus casos desde que había empezado a escribir novela negra. Su imaginación se había desbordado y allí donde posaba su mirada, ya fuera en la calle, en cualquier lugar en el que estuviera o, a veces, hasta en su propia casa, solo veía un argumento para cometer y resolver un crimen. A veces pensaba que estaba perdiendo la razón o —mejor dicho— cambiándola por ceros en su cuenta corriente. Además, parecía que había caído en gracia aquella irreverencia suya que consistía en bautizar a sus protagonistas con nombres tan banales, que no podían sino chirriar —como lo hubiera hecho una manada de elefantes en Wall Street un lunes a las diez de la mañana— en medio de unas tramas tan espeluznantes. Recordaba cómo había empezado todo, con el primero de sus personajes surrealistas: Estarlo Viviendo, aquella pobre niña “abandonada” que acabó quemando el barrio donde se había criado. Luego vinieron otros que alcanzaron la fama, como Pecholobo —el pobre José García hubiera pasado inadvertido con su nombre real—, Amanecer Proscrito —digno de compasión, pues no andaba muy bien de lo suyo—, Certera Puñalada —un ser destrozado que murió matando— o Alas de Pájaro —que se delató al sobrevolar repetidamente la escena del crimen—. Y ahora, con su última novela, estaba seguro de que le esperaba un éxito clamoroso, pues Grandeza de Corazón tenía las dimensiones de una verdadera heroína. Estaba completamente seguro: iba a reventar todas las cifras de venta conocidas hasta ese momento.
24/07/2021
Eme Reventar todas las cifras de ventas conocidas hasta ese momento...ese era el objetivo. Daba igual si para conseguirlo sus empleados debían trabajar sin tregua, día tras día, hora tras hora, con el tiempo justo para comer, dormir lo justo y poder seguir produciendo para ella. Total, solo eran una pieza más del engranaje: máquinas, empleados, material...Julia los consideraba igual. De vez en cuando se paseaba por la fábrica, impecable, altiva, controladora, como si quisiera darles a entender que siempre vigilaba, que nada escapaba a su control. De lo que no se percataba era de las miradas cargadas de odio silencioso, de resentimiento contenido, de las bocas apretadas esperando el momento de abrirse, desbocadas, de los puños apretados para aguantar la sumisión. Julia no se daba cuenta de que aquellos paseos, subida en sus tacones y mirando por encima del hombro, eran una provocación manifiesta dentro de la fábrica, convirtiéndola en una olla a presión a punto de estallar.
24/07/2021
Henry [Este texto no es de Henry, es de un amigo al que me gustaría rendir un pequeño homenaje, Blas, seguro que le encantaría estar aquí, escribiendo textos en la casa de María...] A punto de estallar, mesmo rostro, dolorido, polvoriento, magullado, mesma armadura de hojalata abollada. ¿Soís vos intrépido caballero? Vuestra mereced, espíritu mal holgado. Parécenme pocos los refranes, sabios sonetos. Tu falsa promesa y mi ceirta desventura me llevan a partes donde antes volverán a mis oídos las nuevas de tu muerte que las razones de mis quejas. Figurósele la vida un sueño, [desta lembranza soy]. Sintióse ferido por la vida. [El daño estuvo]. Calamitosos tiempos esos, los de caballerías... ¿Cómo un batán pudo desasosegar y... alborotar el corazón de un tan valeroso andante aventurero como vuestra merced? En un peñasco olvidado marcaron vos las mesmas palabras: -Buscando las aventuras por entre las duras peñas, maldiciendo entrañas duras, que entre riscos y entre breñas halla él, tristes desventuras. Hirióle amor con su azote, en tocándole el cogote-. [Aquí lloró Don Quijote, ausencias de Dulcinea del Toboso]... con flor desventurada
24/07/2021
jose Desventurada... Mariposa Desventurada; ese era ahora su nombre. Desde aquella madrugada en que así lo decidieron entre todas las chicas del club de la Calle Desengaño donde a veces bailaba. /// --¿Sabéis? Hace unas noches estuvo por aquí un tío y me dijo que está escribiendo una novela. Tal vez nos haga famosas--. Risas. /// Por su tendencia a volar hacia los neones buscando un poco de calor sin importar nada más y por caer después como los aviones acribillados y vencidos, con las alas ardiendo pero sin hacer ningún ruido.
2 días
Alba B. Con las alas ardiendo pero sin hacer ningún ruido, el Hombre Pájaro descendía en picado desde la azotea de un encumbrado hotel de lujo. En su hazaña, contaba con una mente fría y su signo zodiacal acuático [piscis]. Pese a ello, podía más el amor que siente la Tierra hacia sus criaturas, que las atrae hacia sí; como ya sabemos, aceleradamente. Fue la gran piscina la que intermedió en aquella relación de amor y muerte, y lo dejó de este lado. En la silla de ruedas su vida recordaba un poco a la de un súper héroe. Se sentía muy especial.
1 día
Eme Se sentía muy especial cada vez que ella le pedía que le acompañara. No había nada comparable a las entradas en cualquier reunión con ella. Triunfales. Siempre esperaba a que todo el mundo estuviera ocupando su lugar, les daba tiempo a intercambiar alguna idea, a hacer algún cuchicheo, en voz baja primero, subiendo el tono poco a poco, distendidos. Era entonces cuando yo abría la puerta de la sala de reuniones y entraba ella, altiva, segura, arrogante, inquisidora, y todo el mundo enmudecía.
1 día
Francisco Todo el mundo enmudecía a su paso. La Ciudad Eterna era una olla a presión a punto de estallar. Y el intrépido caballero, altivo, seguro de sí mismo, comandando un ejército de hombres doloridos y maltrechos —pero orgullosos, tras años de guerrear con éxito contra los bárbaros— dio orden de cruzar el Rubicón. Y, desafiando a los gobernantes elegidos según las normas de la República fundada —casi cinco siglos antes— por Lucio Juno Bruto, derrotó a sus enemigos, que quedaron acribillados y vencidos, e hizo una entrada triunfal en Roma, dejándola postrada ante sus pies. Fruto de su victoria, llegaría a detentar un poder casi absoluto, realizando así el sueño que había alimentado desde que era un crío. Era la hazaña de un hombre muy especial que —aunque herido por la vida— supo tener la mente fría y el valor necesario para acometer una empresa de tal magnitud. Y serían muchos los que llegarían a considerar a Julio César el super héroe de su tiempo. Como buen cáncer —no, no era piscis su signo zodiacal—, era constante e intuitivo, lo que le convirtió en un gran estratega. Y, al ser leal con sus aliados y, sobre todo, con sus legionarios, supo granjearse, a su vez, el apoyo incondicional de éstos, lo que, a la postre, inclinaría la balanza de su lado. Pero tenía una debilidad: era sumamente emotivo y confiado, lo que le llevó a ser imprudente y a acercarse demasiado a los neones, buscando un poco de calor entre las bambalinas. Y, al no valorar debidamente el resentimiento y el odio silencioso que había despertado en algunos sectores, en lugar de la recompensa que buscaba —el amor de su pueblo—, fue la muerte lo que encontró, ahogándose en la sangre que, de su cuerpo, hicieron brotar los puñales del traidor —otro Bruto, como el fundador de la República, si bien éste, verdaderamente, hizo honor a su apellido— y sus cómplices.
1 día
Alba B. Y sus cómplices, y sus víctimas, creerán que la desaparición de esta -personaja- bautizada como -Virtudes-, se habrá debido a algún fenómeno paranormal. Realmente era una mujer extraordinaria -tomando la acepción más pura del epíteto -extraordinaria-, es decir, nada habitual. Quien tapaba su cuerpo a grandes paladas sentía la satisfacción de haber hecho un trabajo limpio, de haber contribuido a una ley kármica de la especie humana que, sin letra escrita, viene a decir: -quién la hace, la paga-.
5 horas
Cargando