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16 Rutas y excursiones cerca de Madrid para hacer el fin de semana



  • Al comienzo de este paseo, apto para todas las edades –no pasa de las dos horas en total– se llega en coche, desde la M-30 y la M-40, cogiendo los desvíos señalizados a la M-605 (carretera una ruta junto al Manzanares Madrid-El Pardo). Una vez en El Pardo, hay que seguir las indicaciones viales hacia el Cristo de El Pardo y aparcar junto al puente de los Capuchinos,donde empieza el recorrido a pie. Atravesándolo, se sigue el camino que sube a la ermita del Cristo de El Pardo, lleno de arboledas acompañadas por el sonido del discurrir de los arroyos.

    Dos kilómetros y medio más arriba está la presa de El Pardo, a la que se puede llegar por el margen izquierdo, acondicionado con paseos alicatados, columpios, bancos y puestos de pesca, o por el derecho, más abrupto e instransitable, con sólo una baranda de madera de protección. El paseante se encuentra con álamos y garzas hasta que a los veinte minutos, aparece la desembocadura del arroyo de la Sanguijuela, donde el camino gira a la izquierda. Tras una hora de paseo, se llega el embalse de El Pardo, donde se emprende el regreso (otra hora) por el mismo camino.



  • El recorrido comienza en la Carretera del Teleférico, a unos 500 metros de la propia Estación del Teleférico. Al llegar a la rotonda donde está ubicada la Fuente de San Pedro. giramos hacia el norte encontrándonos con el Encinar de San Pedro, donde se encuentra el Centro de Estudio de la Biología de las Mariposas. Allí se pueden contemplar sauces, fresnos, chopos y alisos, pero se trata de un recinto protegido y debe pedirse autorización a la Dirección General de Parques y Jardines del Ayuntamiento de Madrid.

    Enfilando de nuevo el camino hacia el norte, llegamos a una vaguadapoblada por fresnos de hoja estrecha, por donde discurre el arroyo de Valdeza. Siguiendo su curso llegamos hasta un puente de ladrillo rojo conocido popularmente como el Puente Colorado, que fue utilizado antiguamente para dar paso al Canal de Isabel ll, que surtía de agua a los servicios y edificios de la zona. Desde aquí giramos hacia el sur, por un camino en el que pueden encontrarse viejas trincheras de la Guerra Civil, hasta llegar al Lago de la Casa de Campo, un lugar perfecto para el tentempié.



  • El centro de la capital está lleno de secretos y leyendas ocultos, pero algunos de ellos quedan a la vista en esta ruta que recorre algunos de los vestigios del Madrid medieval. Durante décadas, la ciudad vivió las luchas entre reinos árabes y cristianos, convirtiéndose en un enclave defensivo fundamental para controlar el centro de la península. Uno de los restos más importantes está en el arranque del recorrido, en la Muralla árabe de Madrid (junto a la Almudena). El paseo se dirige después a la iglesia de San Nicolás de los Servitas, considerada la más antigua de Madrid, en una zona donde surgieron varias mezquitas árabes que se convirtieron en templos cristianos, como la parroquia de San Pedro o la iglesia de San Salvador.

    Tras pasar por la calle Segovia, donde se ubicaron los baños árabes, el recorrido se dirige a los restos de muralla árabe en la Costanilla de San Pedro, y después a la calle Cuchilleros, donde se pueden apreciar restos de la muralla cristiana. El paseo termina en la Calle Mayor, donde se ubicaba la Puerta de Guadalajara, que fue la entrada principal de la villa.



  • Este paseo recorre la parte alta de los cortados del río Jarama, a través de un área llamada «El Piul» que ofrece buenas vistas de toda la comarca de Las Vegas y la región de Madrid en general. El primer tramo del paseo asciende desde el recinto ferial, donde puede observarse la confluencia de las cuencas de los ríos Manzanares y Jarama, los cortados de casa Eulogio y el casco urbano de Rivas-Vaciamadrid. A continuación, el trayecto se adentra en las faldas de los Altos del Piul, con vistas a la vega del Jarama, el soto del Grillo, las lagunas de Velilla y los municipios de Velilla de San Antonio y Mejorada del Campo.

    La ruta desciende entonces por vaguadas hasta el borde del río Jarama, para después volver a ascender hasta el cerro del Telégrafo, un mirador que ofrece una panorámica de 360 grados sobre el sureste madrileño, la ciudad de Madrid y la sierra al norte. A continuación, el recorrido de vuelta pasa por un parque forestal con carteles interpretativos de las especies vegetales de la zona, siguiendo finalmente las avenidas de Rivas-Vaciamadrid para volver al punto de partida. En total son unos 10 kilómetros.



  • La Hiruela no es un lugar cualquiera, es un pueblo singular. Un enclave privilegiado de la Sierra del Rincón. Sus casas de piedra, adobe y madera de roble de la dehesa, apenas han sufrido modificaciones en su estructura desde su construcción, lo que confiere a La Hiruela una identidad arquitectónica propia que lo sitúa como uno de los pueblos mejor conservados de la Comunidad de Madrid. Algunos de los edificios y elementos tradicionales protegidos son el pilón, el Molino Harinero a orillas del río Jarama, la Casa Consistorial y la antigua escuela, esta última hoy transformada en Bar-Social, la Casa del Cura y la Casa de la Maestra.



  • Esta ruta, de unos 3 kilómetros de recorrido (puede hacerse en una hora), lleva hasta uno de los parajes más bonitos de la Región, la Laguna de Peñalara. Parte del parking en el Puerto de Los Cotos, al que se llega por la A-6 hasta Villalba, donde se toma la M-601 hacia el Puerto de Navacerrada. Desde allí hay que coger la M-604, en dirección a Rascafría, parando en el Puerto de los Cotos. El paseo dirige hacia la Fuente de Bernaldo de Quirós, donde surge un camino empedrado que sube en curva hasta la Casa del Parque Los Cotos, lugar perfecto para echar una vista de la Pradera de Los Cotos y las Cabezas Mayor y Menor.

    A continuación, el camino pasa una choza de vigilancia y asciende hasta la Fuente Cubeiro y el Mirador de la Gitana. Recorridos otros cien metros, nos desviamos por un camino señalizado que a los 400 metros llega a la Fuente de Cedrón. Entonces se llega a un desvío que sale a la derecha en dirección a la Laguna de los Pájaros. En la bifurcación del Chozo de la Hoya se coge un camino hacia la derecha, que tras 500 metros llega a la Laguna Grande de Peñalara.



  • Actualmente la llamada autovía de los pantanos se encuentra desdoblada hasta Navas del Rey. Al pasar la localidad de San Martín, cogemos el desvio por la nacional en dirección a Ávila, que nos lleva en diez kilómetros aproximadamente, hasta El Tiemblo. La pista de acceso al castañar parte del lado izquierdo de la calzada, a la entrada de la localidad, justo tras pasar una gasolinera. Presenta en general un buen trazado, aunque circulan muchas vehículos sobre todo los fines de semana, y sigue sin estar asfaltada, lo cual no se entiende demasiado teniendo en cuenta las " generosas aportaciones" para la conservación de este enclave.



  • Este paseo, que bordea el río Manzanares a su paso por Colmenar Viejo, lleva unas dos horas de ida y otras dos de vuelta. Parte del Puente del Grajal, a tres kilómetros y medio de Colmenar yendo por la carretera de Hoyo de Manzanares (M-618). Es un puente de un solo arco de diez metros de luz y algo menos de tres de ancho. A partir de ese punto hay un paseo muy agradable que discurre por la garganta granítica del Manzanares, y que puede hacerse también en bicicleta.

    El camino sigue la plataforma por la que discurre enterrado el canal de Santillana, un tramo llano que, tras la presa del Grajal, da paso a unarepisa de cemento que bordea la pared vertical de la roca, donde puede verse una lápida que recuerda que fue inaugurada en 1900, siendo la primera en suministrar energía hidroeléctrica a Madrid. Después se coge un sendero que serpentea entre enebros y encinas, para luego toparse con el puente del Batán: un arco de diez metros de luz y casi cuatro de ancho. Es un lugar perfecto para descansar antes del regreso, contemplando el paisaje aún nevado de la Pedriza.



  • El pueblo de Buitrago del Lozoya, situado a 75 Km. de Madrid, es uno de los 42 municipios que conforman la Sierra Norte madrileña.

    Cruce de culturas, árabes, cristianos y judíos convivieron en Buitrago. Por sus calles se descubre las señales del tiempo a lo largo de la historia desde su recinto amurallado, su iglesia gótica o el castillo de los Mendoza hasta el Museo Picasso con la colección de Eugenio Arias. 



  • El trayecto de esta excursión es apto para cualquier persona con un mínimo de preparación física, y puede completarse en unas 4 horas aproximadamente. El recorrido, de unos 6 kilómetros de ida y vuelta, con una pendiente máxima del 14 por ciento, transcurre por el único tramo bien conservado de la antigua calzada romana que unía Titulcia, en la Comunidad de Madrid, con la ciudad de Segovia. Durante mucho tiempo se creyó que la calzada romana discurría por el mismo trazado que la Borbónica, pero recientemente se ha descubierto que no coinciden en varios tramos.

    Aún así este paseo ofrece puntos de interés como el puente romano del Descalzo, o muy cerca, la Fuente de la Salud, rodeada de esplendorosa vegetación de ribera además de abundantes y vistosos ejemplares de tejo. Tras pasar por la agradable Pradera de los Corralitos, la pendiente se endurece hasta llegar al puerto de la Fuenfría, coincidiendo el recorrido con una vía pecuaria. Allí se puede disfrutar de increíbles vistas, antes de retomar el camino para el descenso hasta el aparcamiento de Majavilán.



  • Esta ruta discurre por la Vega del Jarama, empezando en la localidad de Torremocha del Jarama, cuyos frondosos bosques y sus escarpadas calerizas conforman ecosistemas con una gran variedad de flora y fauna. Nos iremos encontrando con vestigios de patrimonio cultural e histórico, incluyendo uno de los proyectos de ingeniería más novedosos del siglo XVIII: el Canal de Cabarrús. A mitad de camino surge un pintoresco paraje en el que destaca la antigua fábrica de harinas, junto a la cual se puede ver el puente de hierro.

    Esta fábrica fue construida a finales del siglo XIX como un complejo industrial agropecuario con un molino, un canal de desviación de riego y una torre. Cerca está la ermita de San José, que data del siglo XVII. El puente, de origen romano y altomedieval, servía de acceso a la calzada (cañada romana y medieval) entre el Valle y la Campiña del Jarama. En el siglo XIX se sustituyo el provisional puente de madera por el actual de hierro. Durante el recorrido, se atraviesa el núcleo de Patones y se termina esta ruta circular otra vez en Torremocha.



  •  Puentes en Madrid

    PUENTE DE SEGOVIA

    Conecta el Paseo de Extremadura con la calle de Segovia, sobre el río Manzanares y la vía de circunvalación M-30.

    Aunque no hay unanimidad sobre la fecha exacta de su construcción, se puede afirmar que es el puente más antiguo de la ciudad de Madrid. Se sabe que fue construido a finales del siglo XVI (entre 1582 y 1584), reinando en España Felipe II. Fue precisamente este rey quien encargó su construcción al arquitecto Juan de Herrera pensando en dar mayor fluidez, al paso sobre el río Manzanares, a una de las principales vías de acceso a la capital: el camino de Segovia. Consta de nueve arcos desiguales de medio punto, que decrecen simétricamente hacia ambos lados. Está labrado con sólidos almohadillados de granito, que se prolongan formando aletas. La obra está coronada por un antepecho de la misma piedra. Sobre él hay varias bolas de granito, un adorno característico de la arquitectura de finales del siglo XVI y principios del XVII. Durante la Guerra Civil (1936-1939) quedó totalmente destruido y aprovechando su reconstrucción, se le dio mayor anchura. 

     

    PUENTE DE TOLEDO

    Conecta la Glorieta de Marqués de Vadillo con la Glorieta de Pirámides, sobre el río Manzanares y la vía de circunvalación M-30. Existió otro puente en el mismo lugar, pero, al no disponer de una buena infraestructura, era periódicamente destruido por las riadas. La última de ellas fue en 1720, año en que se derrumbó bajo la presión de las aguas el que había sido levantado en el siglo XVII. Fue entonces cuando se decidió construir otro más fuerte y con unas características distintas. 

    Se terminó en 1732 y destaca por sus arcos de medio punto, labrados en sillares de granito. En el centro de la obra se pueden observar dos hornacinas, que representan a los patronos de Madrid, San Isidro y Santa María de la Cabeza. Ambas están fabricadas en piedra caliza y el responsable de su ejecución fue Juan Ron.

     

    PUENTE DE REINA VICTORIA

    C/ Aniceto Marinas s/n

    El Puente de Reina Victoria se encuentra situado frente a la ermita de San Antonio de la Florida. Fue construido por el ingeniero Eugenio Ribera, sobre un proyecto del arquitecto Martínez Zapata. El puente, de decoración modernista y compuesto por dos bóvedas paralelas de hormigón armado, vino a remplazar a uno anterior que era conocido como Puente Verde, debido al color de su barandilla. Está decorado con osos rampantes, símbolo de Madrid.

    Fue inaugurado el 13 de junio de 1909 con el nombre de la Reina Victoria, esposa de Alfonso XIII. Durante la República cambió el nombre por el de Puente de Galicia, hasta que después de la Guerra Civil volvió a recuperar su nombre original. Los atardeceres sobre la capital, desde este puente, son dignos de contemplarse, así como la vista de la Catedral de la Almudena bañada en luces anaranjadas

     

    PUENTE DE LA CULEBRA - Casa de Campo

    En 1780 el arquitecto Sabatini recibe el encargo de construir un conjunto de cinco puentes sobre el arroyo Meaques, de los que únicamente perduran tres, siendo uno de ellos el de la Culebra. Si bien el conjunto de puentes y rejas de Sabatini podrían calificarse de arquitectura utilitaria o funcional, el puente de la Culebra sería una excepción. Es el menos útil de todos los puentes ya que está situado en una esquina del parque, fuera de las vías importantes, y además su estrechez no permite el paso de carruajes, por lo que el servicio que presta no es mucho mayor del que proporcionan las piedras de un vado del arroyo. Esta auténtica joya de la Casa de Campo fue realizada por el placer del diseño, con la única función de ser un gozo para la vista de los paseantes. Es la obra de mayor calidad artística existente en el Parque. Inicialmente se le llamó “Puente Estrecho”, aunque más tarde tomó su nombre actual por las formas ondulantes de sus pretiles.

    Su planta sinuosa condiciona todo el proyecto que está resuelto con una gran maestría de detalles constructivos, tanto en ladrillo como en piedra de granito. A pesar de que es relativamente sobrio en la decoración, puede considerarse un perfecto modelo del estilo barroco, digno de figurar en las antologías artísticas.



  • A 45 km de la capital ofrece un amplio término lleno de contrastes culminando con un casco urbano lleno de atractivos turísticos de los cuales podrán tener detalle en esta web, como la Iglesia Ntra. Sra. de la Asunción, el Teatro "Lope de Vega", el Monasterio de las M.M.Clarisas, nuestras ermitas, y como no, la joya de la comarca, la Plaza Mayor de Chinchón, declarada la 4ª maravilla material de la Comunidad de Madrid.



  • Esta excursión está recomendada para mayores y niños a partir de 8 años, pues tiene menos de un hora de duración. Se recomienda, eso sí, llevar calzado y ropa adecuada para las temperaturas invernales. La caminata parte desde el aparcamiento del Valle de La Barranca a 1.400 mts. de altura, y pasa por las presas de Navacerrada hasta llegar a una zona acondicionada como área de recreo donde hay una fuente. A los 40 minutos aproximadamente aparecerá un gran cartel indicativo que invita a abandonar la pista y continuar por un sendero bien marcado que indica Fuente de La Campanilla, a la que se llega tras otro cuarto de hora de paseo.

    Al llegar, el excursionista se encuentra, a 1.600 metros de altura, la fuente que recibe las aguas directamente del arroyo del Regajo del Pez, que baja desde las altas cumbres de La Bola del Mundo. Allí hay unas mesas acondicionadas para merendero, y muy cerquita están los murallones de La Cuerda de Las Buitreras, aptos para los amantes de la escalada. La distancia total recorrida de unos dos kilómetros, con200 metros de desnivel.



  • Mayo es la adolescencia del año, una edad difícil –sobre todo, si se es alérgico a las gramíneas o a las declaraciones de Hacienda, por citar dos de las cosas que más giban de mayo–, pero ¿quién no se apuntaría de por vida a este botellón de clorofila, solecito y ropa justa? Hay que ser un triste como Baroja para verle el lado feo al 'majus' latino, eso de que el hombre nota que “no se renueva como el árbol, ni como el arroyo, ni como la nieve del monte, y que lo que muere en él no vuelve a brotar jamás” ('Las tragedias grotescas').

    El excursionista no sabría decir qué es lo que se le había marchitado a don Pío para escribir eso, pero a él la dicha de lejanos mayos le rebrota cuando la sierra se llena de mariposas (¿cómo no iba a llenarse, si los coleópteros representan el 16% de todas las especies animales?). Y de cucos, que esto parece una relojería. Y de flores: el jacinto español y el narciso pálido, el geo del bosque y la centaurea, las mosquitas azules y el satirión manchado... Todas éstas ha visto, y muchas otras de las que no tiene ni flores, paseando esta mañana por los prados de siega y de diente de Alameda y Pinilla del Valle.

    Para emborracharse de mayo, el excursionista ha elegido el camino que sale de Alameda hacia el norte –viniendo de Lozoya por la carretera M-604, el primero a mano derecha, nada más pasar la señal de inicio de población–, una pista de tierra que enseguida cruza el arroyo de la Saúca y bordea varias granjas y prados bien cercados y mejor regados, con regueras que dan nueva vida a gramíneas como la hierba fina y la grama de olor, el tortero y la cola de perro, la cañuela roja y el molino azul, y buena vida a las vacas, pues estas hierbas, segadas en agosto, serán su sustento invernal.

    Ignorando varias desviaciones a la izquierda, el excursionista se ha mantenido fiel a la pista principal y ésta le ha recompensado subiéndole por hermosos robledales y rasos orlados de cambroños en gualda flor, con vistas como de palco sobre el valle del Lozoya: allá arriba, Peñalara y Cuerda Larga, vestidas de nieve tardía, que al sol de mayo es como flor de un día; abajo, el monasterio de El Paular, flor inmarcesible que, con ésta, ha hecho 612 primaveras; y, por doquier, decorándolo todo, las campánulas azules de los jacintos españoles, que son las flores que por aquí más abundan, seguidas por las varas púrpuras de los satiriones, que pertenecen a la numerosa –y nada exótica, como se ve– familia de las orquídeas.

    Como a una hora del inicio, en una cerrada curva a la izquierda que la pista traza nada más pasar bajo un amplio prado con fuente y pilón, el excursionista ha tomado un desvío a la diestra que conduce en suave ascenso hasta otro abrevadero. Luego ha seguido sin camino, perdiendo muy poco a poco altura hasta dar con una trocha de vacas que discurre horizontal, sobre la cota de los 1.400 metros, en dirección al vecino término de Pinilla. Y ello a través de un bosque de melojos que ahora, en mayo, no responden en absoluto al rudo estereotipo del roble: las nuevas hojitas aún tiernas y algodonosas, y las flores como largos pendientes de color amarillo.

    Aunque no hubiera encontrado la trocha, tampoco le hubiera costado más de un cuarto de hora atravesar el melojar a la buena de Dios y alcanzar, después de cruzar un arroyo –también llamado de la Saúca–, la cerca que separa los municipios de Alameda y Pinilla. Al otro lado, casi paralelo a la linde, baja un buen camino hasta una pista aún mejor que, a su vez, desciende por la dehesa boyal de Pinilla hasta la ermita de Santa Marta, junto a la carretera M-604, a donde el excursionista ha llegado tras dos horas largas de paseo.

    Desde la ermita, al excursionista se le ofrecían dos opciones para regresar a Alameda –que está a sólo un kilómetro y medio–: hacerlo por el asfalto o dando un rodeo por el pueblo de Pinilla. Allí, cerca del embalse, junto a una cruz de piedra, parte un viejo camino a Alameda entre prados bordados de majuelos floridos. No lo dudó.


  • Hola, nos llamamos A RITMO DE BURRO.

    Realizamos rutas en burro por la sierra de Madrid. Estamos ubicados en Robledondo, una pequeña población a 1.400 metros de altitud a menos de una hora de Madrid.Todas nuestras rutas son por la montaña, y en ellas explicaremos la flora y la fauna de nuestra zona.

    Es una jornada ideal para cualquier tipo de edad, tanto para adultos como para niños.

    Las excursiones duran desde una hora para los más peques (recomendable hasta unos 5 años) hasta todo el día e incluso el fin de semana para niños mayores o adultos.

    Ponte en contacto con nosotros y diseñaremos la excursión a tu medida.

    Un saludo.

    Casi.

    Tel. 619 81 54 86

    email: casi@aritmodeburro.com


      ¿Cómo llegar?

     619815486

     CALLE VIRIATO, 4 - ROBLEDONDO (SANTA MARÍA DE LA ALAMEDA)




Comentarios

Voland_land
Voland_land Recomiendo también la senda del Genaro que paso por Patones, El Berrueco, El Atazar, etc. hay rutas muy chulas por esa zona. Buena recopilación de rutas, gracias.
2016-11-25 23:55:28
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