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Café tertulia entre amigos

Marian   Marian, 59 TOP

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fecha 29 may 2021

comienza 18:30

orientado Hombres y mujeres & Media de 50

¿Dónde se hace?

Gastro Bar Bassilé, Avenida de América, nº 27. Madrid.

Top organizador   31   

                    




Información

Somos un grupo de AMIGOS abiertos a intercambiar ideas, sensaciones, vivencias, criterios, con personas participativas que lleguen con ganas de aportar algo, intentando establecer un diálogo desenfadado en el que primen el espíritu crítico, la sensibilidad, el buen humor y el respeto.

El tema a tratar es tan solo la excusa que facilita el encuentro y ayuda a conseguir una fluidez natural que facilite el emerger de afinidades y confluencias entre los allí reunidos con el propósito de pasar entre TODOS una tarde de sábado estupenda, en la mejor compañía.

Éste es un evento sin ánimo de lucro, no incluye cuotas ni comisiones para la organizadora.

Para asistir es necesario APUNTARSE, también estaría bien que dejaseis algún comentario en el foro de la Tertulia, pues son ellos los que nos facilitan las directrices de los temas que tratamos.

Muchas gracias.


Punto de encuentro
Si sois puntuales: en la puerta de el Gastro Bar Bassilé, Avenida de América, nº 27. Preguntad en la barra si no es así.
Apuntados


Comentarios
Marian ¡Madre mía, lo importante que es poder echar a alguien la culpa de cuanto nos sucede o de lo que acaece en el mundo
el hecho de no ser tan felices comparado con qué otro momento del tiempo... por esa carencia de aglutinamiento social en el que resultar engullidos a fin de pasar desapercibidos y aparecer aparentemente felices al fotografiarnos RODEADOS de otros, a poder ser MUCHOS.
Es un recurso o un armamento que puede justificar cualquier cosa,
cualquier tipo de paranoia que nosotros concitemos.
Que nos mantengan aislados nos parece un efecto de la conjura de los embaucadores,
como si fuéramos un objeto goloso y mayor carnaza a solas que en grupo,
cuando es en grupo que el sometimiento causa un mayor impacto
a través de los vínculos previamente aderezados, con una presión coactiva, emocional, subyugados familiar y socialmente,
o a través de las deformadas imágenes reflejadas en los distorsionadores espejos a los que estamos expuestos y en muchos casos sometidos.
Pero el sometimiento no es algo gratuito y extemporáneo
sino algo que podemos zanjar sólo nosotros, individualmente,
y el hecho de derivar la culpa a otros
es algo que aunque presumiblemente nos puede liberar del dolor provocado
también nos arrebata el protagonismo y el ser capaces de asumir las propias riendas de nuestra existencia.
Cierto es que nos movemos en un medio pertur­bado, decadente, corrompido, artificioso y falaz, cuyas cadu­cas tablas de valores han sucumbi­do, pero las circunstancias actuales serían una escenificación idónea para meditar y reflexionar, con elementos ilustrativos que a priori podrían accionar y repercutir en un proceso de regeneración coadyuvando a despertar consciencias, porque nada como la más obtusa y recalcitrante de las noches para procurar incoercible sed de luz, para despe­jar el más destellante de los soles.
Sería un momento idóneo para una restauración intrínseca de lo natural, lo sencillo, leve y flexible que religa esencialmente; para dejar de estar inmersos en las apariencias, si fuéramos realmente capaces de ejercitar el apre­mian­te trasiego hacia progresivos nive­les de consciencia.
Ya se menciona en todas las religiones una época de rivalidad y di­sensión que concluye en conmocionantes ca­tás­trofes, reparadoras de una sensibilidad cons­ciente, intensificadamente más bregada sobre lo trascendental y lo nimio, durante la cual decae el florecimiento de anteriores mitos y valoraciones, priorizan­do entonces, la espe­cia humana, la extinción o el de­sati­no.
El Brahamanismo se refiere a ella como “Kali Yuga” o era lunar, vaticinando también otras religiones que “al final de los tiem­pos” las montañas se desmoronarán, ocultán­do­se el Sol y las estrellas.
Todo ello refe­ri­do, sustancialmente, claro está, a viejas tablas de valores, que contraviniendo las inminentes necesidades evolutivas del Ser, se desploman y resquebrajan.
Con un resolutivo alzamiento de las sensibilidades, en un esplen­doroso reventar a lo íntimo, segando, de cuajo, las malas hierbas de las coercitivas y amilanadoras imposiciones externas, que lapi­dan, aguijo­neando sin tregua y desustan­ciando la vida.
Precisa­mente en el ardiente culto de lo interno e imprevisible se basa el esperado retorno al “Paraíso”, en redescubrir la primigenia totalidad de lo Uno, por encima de las tortuosas y enrevesa­das cavernas frag­mentarias de las que nos han provisto las diferentes doctrinas, dando resolutiva luz al íntegro Ser Esférico,
tras un impeni­tente arrastrarse en pos de fluctuantes lu­cecillas deslumbrado­ras que instaban a ce­rrar los ojos, inclinar la cabeza o doblar­se.
RESURGIR significa Estallar, al fin, originariamente, hacia nuestro propio reino, zanjando la incesante zozobra que suponía sobar anacrónicas órbitas, alienas y este­reo­tipadas, desdeñando los habituales pape­les de espejo, de luna, de eco, rehusando taxativa­mente “hacer el mono”, en la deslu­cida fun­ción de loritos, a conformar tan sólo inno­cuos remedos, autorredimiéndonos con perse­verancia y tesón de la demoledora y succio­nante espiral de la míme­sis.
Deberíamos dejar de ser rehenes de la congoja y la desconfianza, abandonando la incertidumbre y el miedo,
porque somos capaces de liberarnos, soltándonos a una consciencia pletórica, haciendo profunda verdad al Nuevo Día,
entendiendo que el úni­co Tem­plo sagrado y reiteradamente alumbra­do por la Vida es el Corazón del Hombre,
y su acredi­tativa doc­trina: el Amor,
de raíz, cálido, íntimo, sin parafernalias, TOTAL y ESENCIALMENTE liberado de cortapisas, hipocresías o res­tric­ciones.

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